Historia - Instituto de Investigaciones Fármaco Bioquímicas "Enrique Terrazas"
Nacimiento del instituto
La creciente necesidad de terapias alternas basadas en recursos naturales motivó a la Facultad de Farmacia y Bioquímica a crear en 1984 las Oficinas de Investigación y Extensión. En esa instancia se organizó el Proyecto del Instituto de Investigaciones Fármaco Bioquímicas (IIFB), que fue presentado en 1987. De esta manera, el IIFB comenzó a operar en febrero de 1988 con los siguientes objetivos (sic.):
1. Contar con una estructura de investigación que viabilice el quehacer científico en el área Bioquímico Farmacéutica.
2. Desarrollar investigación científica y tecnológica en medicamentos con enfoque multi e interdisciplinario, a través de la generación y ejecución de proyectos en los que intervengan investigadores naturales y humanistas.
3. Contribuir con la formación de recursos humanos de alto nivel académico para la investigación y ejecución de proyectos asociados a la farmacia y terapéutica, a través del estudio de los medicamentos obtenidos a base de recursos naturales y a otros de producción permisiva.
4. Apoyar la extensión universitaria a través del servicio, la investigación y el desarrollo tecnológico.
Aunque los objetivos se van adaptando a las necesidades de cada época, el espíritu inicial se mantiene.
Los primeros pasos
El primer director del IIFB fue el Dr. Roger Carvajal, quien pronto pasó a formar parte del SELADIS, y en 1989, el Dr. Tito Estévez asumió la dirección del IIFB. Fue durante la gestión del Dr. Enrique Udaeta (decano de la FCFB entre 1990 y 1992) que se gestionaron los primeros dos ítems destinados a docencia-investigación para el IIFB y se asignaron espacios físicos, equipamiento y material al instituto. La incorporación en septiembre de 1992 del Dr. Alberto Giménez al plantel investigador fue importante para dar al instituto una proyección científica internacional desde sus inicios, completándose ese mismo año el equipo de trabajo con el Dr. Eduardo Gonzales en el área de farmacología, y como personal técnico de apoyo el Ts. Crispín Paredes y la Ts. Patricia Velasco. Se iniciaron los primeros trabajos de investigación y nuevos instrumentos científicos se obtuvieron gracias a las gestiones del Dr. Giménez. Pocos años después, la aprobación en 1998 del reglamento interno del IIFB, consolidó en pleno el funcionamiento del instituto.
Las áreas de investigación se perfilan
El IIFB nació con cuatro programas enfocados en “biotecnología alimentaria, desarrollo de medicamentos naturales, producción industrial de productos medicinales y elaboración de reactivos clínicos”. Estos programas se articularon con las materias de la Facultad, integrando a docentes y estudiantes, y más tarde (desde 1995), a estudiantes de maestría. En 1999, los programas mencionados se reorganizaron en cuatro áreas de investigación, con sus respectivos responsables: Química Farmacéutica (Alberto Giménez), Biotecnología (Ma. Teresa Álvarez, Enrique Terrazas†), Farmacología (Eduardo Gonzales) y Botánica (Carola Loza). Diez años después, se llevó a cabo otra reestructuración, en la que se mantuvieron solamente las tres primeras áreas y se consolidó además el área de Bioquímica Molecular, dando lugar al organigrama actual.
Se inician proyectos grandes
El IIFB consolidó sus actividades de investigación mediante los proyectos multidisciplinarios FONAMA 1 y 2 (1993-1995, 1996-1999) para documentar el uso medicinal de plantas, destacando su trabajo con la Farmacopea Tacana en colaboración con el naturista Rogelio Chuqui Crespo. Los conocimientos del Sr. Chuqui, asociados a la experiencia en laboratorio del IIFB, hicieron posible diversos estudios in vitro sobre parásitos de enfermedades desatendidas (leishmaniasis, malaria y chagas). En reconocimiento a su contribución a la ciencia en Bolivia mediante sus conocimientos y su apertura al permitir el estudio de leishmaniasis en Palos Blancos, el Sr. Chuqui fue nombrado doctor honoris causa de la UMSA.
Durante las primeras décadas de operación del instituto, también se participó en la red del CYTED (1995–2010, subprograma 10 de química fina farmacéutica) y se colaboró con AECI (ahora AECID) en tópicos de fitofarmacia y en la investigación de plantas antiinflamatorias. En el año 2000 se encaró el proyecto Diversidad Microbiana con fondos de la Agencia Sueca para el Desarrollo (ASDI). Este último marcó un hito para el IIFB, al permitir el fortalecimiento en la investigación mediante la dotación de equipamiento moderno, y sobre todo en la formación doctoral de recursos humanos. Gracias a este apoyo, el Dr. Luis Enrique Terrazas Siles (1966-2011) y la Dra. María Teresa Álvarez Aliaga impulsaron el área de biotecnología microbiana. Tras el fallecimiento del Dr. Terrazas, en 2013 el instituto adoptó su nombre en reconocimiento a su legado.
El instituto crece y se diversifican los proyectos
Con los años se fueron incorporando al instituto diversos profesionales con formación de cuarto nivel (posgrado), enriqueciendo las competencias del IIFB. Gracias al programa ASDI, el instituto pudo desarrollar investigaciones innovadoras en biodiversidad microbiana, incluyendo biorremediación, producción de bioenergía, biorrefinería e ingeniería genética. Asimismo, se iniciaron investigaciones en Nutracéuticos y Diabetes. Para el año 2013, cada área temática contó con un proyecto financiado por ASDI, consolidando el crecimiento y perfil científico del instituto. En 2020, décadas de colaboración Tacana-IIFB se verían plasmadas en el libro Saberes Tradicionales Tacana y Actividad Biológica.
Por su amplia trayectoria en investigaciones en materia de biodiversidad, el año 2022, el IIFB es certificado como Institución Científica Autorizada (ICA) por el Ministerio de Medio Ambiente y Agua.

Foto del personal del IIFB en 2011
Nuestra identidad
La trayectoria del instituto se ha definido por su enfoque en proponer soluciones basadas en la naturaleza, investigando productos no solo de origen vegetal, sino también microbiano (fúngico y bacteriano). Tras décadas de aprendizajes, el IIFB se ha consolidado como un referente científico nacional, con participación activa en redes regionales y capacidades instaladas en laboratorios y diversas técnicas. Sus principales fortalezas radican en la formación de recursos humanos y en el impulso de la ciencia con estándares internacionales desde las realidades de Latinoamérica y la riqueza del territorio boliviano. Hoy, el IIFB mantiene su compromiso con la formación de recursos humanos, la innovación y la ciencia de alto nivel bajo el enfoque de “Una Sola Salud”, que integra la salud humana, animal y ambiental.